El secreto invisible de las cosas que usamos: ¿sabías que todo tiene agua?

El secreto invisible de las cosas que usamos: ¿sabías que todo tiene agua?

¿Solo cuidamos el agua cuando cerramos la canilla? ¿Podemos proteger este recurso de otras formas? Cuando pensamos en cuidar el medio ambiente, casi siempre se nos vienen a la cabeza las mismas ideas: reciclar, separar la basura o no dejar la manguera abierta.

Todo eso está muy bien, pero cuidar el ambiente nos invita a pensar un poco más allá. Nos invita a mirar con atención nuestros propios hábitos y las cosas que usamos todos los días.

Detrás de cada objeto que tocamos, hay agua. Las tostadas de la mañana, la ropa que te ponés para ir a la escuela, la camiseta de fútbol que usás para jugar el fin de semana y hasta tus útiles escolares. Absolutamente todo necesitó agua para poder fabricarse.

Para hacer tu remera favorita, primero hubo que plantar el algodón en el campo. Para que esa planta crezca, hubo que regarla durante meses. Luego, para lavar ese algodón, teñirlo de colores y hacer el hilo de la tela, se necesitaron miles de litros en las fábricas. A toda esta agua que se usa para producir las cosas, pero que nosotros no vemos a simple vista, los científicos la llaman "huella hídrica" o agua invisible.

Algunos datos asombrosos en el mes del Mundial

Ya que estamos en pleno clima mundialista, miremos el agua que se esconde adentro de la cancha:

  • Los botines de los jugadores: Se calcula que fabricar un solo par necesita unos 1.200 litros de agua. ¡Son 120 baldes de agua!
  • La pelota oficial: Armar una pelota de fútbol de un Mundial, con todos sus materiales de alta tecnología, se lleva unos 3.000 litros de agua. Equivale a 300 baldes de agua ¿Un montón no?
  • El césped perfecto: Para que el pasto de una cancha de fútbol profesional se mantenga verde, se usan decenas de miles de litros de agua por semana solo en el riego.

La huella hídrica en la escuela

  • Un cuaderno grande de los que usás en la escuela puede necesitar unos 500 litros de agua en su fabricación. ¡Son como 50 baldes!
  • Un simple lápiz de madera puede necesitar hasta 10 litros de agua desde que el árbol crece hasta que llega a tu cartuchera.

Por eso, la regla es muy simple: cuando cuidamos las cosas que tenemos, también estamos cuidando el agua. Si cuidás tus útiles para no tener que comprar nuevos a mitad de año, o si no generás basura innecesaria, estás ahorrando miles de litros de agua, aunque no los veas.